El futbolista afrontará cuatro audiencias para una acusación. De encontrarlo culpable, podrían darle hasta 20 años de cárcel.

 

Luego de esta más de un año y medio preso con estadías en los pabellones de agresores sexuales penales como Ezeiza y Marcos Paz, el futbolista Jonathan Fabbro será juzgado por la acusación de violar a su propia ahijada.

Según la imputación en su contra, fueron cinco años de ataques desde que la menor tenía cinco hasta que llegó a los once. Los testimonios hablan de eyaculaciones en la boca y toqueteos, que ocurrieron en el auto del jugador, en la casa de la madre del futbolista, al menos cinco hechos bajo la calificación de abuso sexual agravado y corrupción de menores.

El Tribunal presidido por el doctor Luis Oscar Márquez junto a los vocales Darío Martín Medina y Claudia Beatriz Moscato afrontará cuatro audiencias que serán el jueves 15 de este mes, el jueves 22 y una más con fecha a definir.

“Viste mamá lo que los hombres tiran, eso me lo tiraba en la boca y a mí no me gustaba”, fue la confesión de la niña a su madre, según declaró la mujer en el expediente. Además, todo comenzó cuando el mismo futbolista le escribía por chat a la nena y le pedía que le mandara fotos. “A mi novio tampoco le mando fotos así. No da”, le respondió ella y le dijo: “Pedile esas cosas a tu novia”, en referencia a su pareja, la modelo Larissa Riquelme.

Los jueces contactaron a la madre de la víctima antes del fallo y según detalló, la menor está bajo tratamiento psicológico, con buenos resultados. Que Fabbro siga preso, razonó la madre, es la base del éxito de ese tratamiento.

Otro examen psiquiátrico indicó una particular angustia de la menor al hablar de Fabbro: su miedo era cómo le explicaría lo presuntamente ocurrido a su futuro novio, a sus hijos. Estos exámenes, razonaron los jueces de la Cámara, otorgaban más credibilidad todavía a los dichos de la ahijada del futbolista.

Los chats fueron borrados del teléfono de la menor. Lo que se entregó a la Justicia fueron capturas de pantalla. Un perito del área de Cibercrimen de la Policía de la Ciudad afirmó que las capturas fueron originadas en el teléfono peritado a través de un rastreo en las rutas de memoria del aparato, con una secuencia de guardado que validaba el planteo.

 

One comment

  • carlos
    carlos
    Respuesta

    bien preso tiene que estar

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