Lorena Mazzeo fue asesinada en 2016. El acusado dijo que murió durante un juego sexual, pero la Justicia determinó que la mató con alevosía.

 

La Justicia española condenó a 17 años y tres meses de prisión a un militar español por el asesinato de la argentina Lorena Mazzeo en 2016.

Por unanimidad (9 votos a favor), el jurado popular determinó que el procesado Félix Daza Cabeza estranguló con el cable de la ducha a su víctima, por lo que lo considera culpable de un delito de asesinato y otro de hurto, ya que además se quedó con algunas de sus pertenencias.

Los hechos por los que fue juzgado se produjeron en octubre de 2016, cuando la joven fue hallada muerta en su domicilio de Puerto del Rosario, donde los Bomberos localizaron su cuerpo en el interior de la bañera, con el cordón de la ducha en el cuello y sin más signos exteriores de violencia.

En principio el militar sostuvo que el contacto con la joven argentina fue sólo ese día y que la había contratado como argentina. Sin embargo, hubo contradicciones con su propio relato y el de un testigo al que le contó cómo la había matado. “La maté porque quise. Era una puta y no se va a reír más de mí”, le había confesado.

La fiscalía sostuvo que esas palabras revelaban una alevosía y una premeditación que convertían ese crimen en un asesinato, por el que solicitó una condena de 21 años de cárcel.

Para el tribunal, la muerte de la joven argentina “no fue accidental, ni fruto de un exceso no querido pero no evitado”. Además, en la escena del crimen habían desaparecido los teléfonos celulares, el iPad, las sábanas, las llaves de la vivienda y que los cables del router de la computadora estaban cortados.

La madre de la joven, Isabel Olivera Bustamante, estuvo presente en el juicio. “Nada es justo, él tiene una condena, pero en un tiempo va a salir. Pero mi hija tiene una condena que es no tener nunca más una Navidad, ni un cumpleaños”, dijo y cuestionó que Daza Cabeza no se haya arrepentido en ningún momento del juicio.

 

El asesino Christian Daniel Vargas de 30 años quedó detenido.

 

Un hombre de 30 años quedó detenido acusado de haber asesinado de una apuñalada en el cuello a su novia en el departamento de la víctima.

El brutal femicidio se registró el jueves luego de que Christian Daniel Vargas discutiera con su novia Antonella Bernhardt y finalizara la pelea con un ataque con cuchillo a la víctima de 27 años.

Una de las dos vecinas que acudió al lugar cuando se escucharon pedidos de auxilio de la víctima, dijo que junto a su amiga grabaron a Vargas cuando abandonaba el departamento alquilado. “Le pedí a mi amigo que grabe todo. La inquilina que vive en el fondo le pidió a mi nieto que me avisara porque en la casa de Antonella había un desastre, que había gritos pidiendo socorro”, señaló Viviana González.

Tras el aviso de su nieto, González fue hasta el departamento ubicado a pocos metros de su domicilio acompañada de una amiga que en ese momento se encontraba con ella y justo encontró al supuesto femicida cuando salía de la residencia. “Entré al departamento (cuando el agresor se retiró) porque Antonella no me contestaba. Era muy raro que no contestara porque era muy buena la relación que teníamos con ella”, dijo González al relatar lo sucedido.

Vecinos y allegados a la víctima dijeron que Vargas solía visitar a Antonella en el departamento, por lo que no llamó la atención de nadie su presencia en el lugar momentos antes del femicidio.

La Policía secuestró un cuchillo marca Tramontina, un celular y una notebook de la habitación en la que fue ultimada la joven y horas después detuvo al supuesto femicida.

Leandro Fabián «Pelado» Barzola, Sasha Matías Martínez Castro y Héctor Alberto «Bebe» García, fueron considerados «coautores» del «homicidio criminis causa, agravado por el uso de armas» de Roberto Chwat.

 

Los acusados de cometer el asesinato del gerente de la editorial de libros infantiles Sigmar Roberto Gerardo Chwat durante una entradera en 2016 fueron condenados a la pena de prisión perpetua.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro consideró a Leandro Fabián «Pelado» Barzola de 25 años, Sasha Matías Martínez Castro de 25 y Héctor Alberto «Bebe» García de 32 “coautores” del “homicidio criminis causa, agravado por el uso de armas” de Chwat.

La calificación implica que se comprobó que los condenados mataron al empresario para ocultar el intento de robo y lograr la impunidad, lo que prevé la prisión perpetua.

Además, el tribunal, integrado por los jueces Débora Ramírez, Federico Tuya y Marcelo García Helguera, les atribuyó el concurso real con el delito de “robo calificado por haber sido cometido mediante el uso de armas de fuego y en poblado y en banda en grado de tentativa”.

“Bebe” García fue declarado reincidente y se le sumaron los delitos de “tenencia ilegal de arma de guerra y robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse por ningún medio”.

Según la acusación del fiscal, García se quedó de chofer y “campana” en el Toyota Corolla blanco robado en el que se movilizaba la banda, mientras que Barzola y Martínez Castro fueron los que se metieron dentro del garaje de la casa de Chwat.

En la audiencia llevada a cabo este jueves por la tarde en el edificio judicial de la calle Marin 114 de San Isidro, los jueces sólo leyeron la parte resolutiva ante la presencia de los imputados, quienes se mostraron inmutables al momento de escuchar que eran condenados a prisión perpetua. Los tres condenados llegaron detenidos al juicio oral y seguirán a disposición del Servicio Penitenciario Bonaerense.

El crimen del Chwat fue cometido la noche del 27 de octubre del 2016 en una casa situada en Lisandro de la Torre 1640 -a sólo cinco cuadras de la Quinta Presidencial de Olivos-, cuando la víctima llegó a entrar con su auto al garaje y por el portón se colaron dos ladrones. De acuerdo con los peritajes, el tiro que mató a Chwat fue efectuado con una pistola calibre .45 que le atravesó el tórax, le lesionó un pulmón y el corazón.

 

Carlos perdió la vida por una brutal golpiza en la misma casa en la que mataron a Gastón Bustamante en 2011. La mujer estuvo sospechada en ese momento, pero nunca imputada.

 

Una mujer fue detenida acusada de matar a su esposo a golpes. Tras su detención, un posteo que hizo la mujer en Facebook en las horas previas al hecho llamó la atención y se reavivaron las sospechas en su contra que habían aparecido con la muerte de su hijo, quien murió hace ocho años.

El caso se trata de Carlos Bustamante quien falleció en las últimas horas por un ataque salvaje, según el informe preliminar de la autopsia. El hombre, es el padre de Gastón Bustamante, nene de 12 años que fue asesinado en 2011 en Miramar.

Verónica González, es la única detenida y horas previas al hecho realizó un posteo recordando a su hijo, por lo que ahora crece la sospecha de ser partícipe de esa muerte también ya que ambos crímenes son similares.

“Y cuando se viene la tormenta, seguro sos vos que hacés milagros. Gracias, Gasty. Mami te amará por siempre”, fueron las palabras de González en su red social el jueves por la noche. Unas horas después, su esposo ingresaba al hospital de Mar del Plata con politraumatismos en la cabeza, fractura de cráneo y un edema cerebral, lo que le ocasionó la muerte.

Ella recibió en la cárcel de Batán, donde se encuentra detenida, la noticia de la muerte de su esposo y este martes será indagada e imputada formalmente de “homicidio agravado por el vínculo”.

Gastón, fue asesinado el 21 de noviembre de 2011 en la misma casa en la que atacaron a su papá el viernes pasado. En ambos casos, González fue la última persona que los vio con vida y también quien encontró sus cuerpos. No se encontraron ni puertas ni ventanas forzadas, y tanto el padre como el hijo fueron agredidos mientras dormían.

“Sobre el asesinato de Gastón ahora no tenemos pruebas contra la mujer, pero la investigación sobre el crimen de Carlos nos permitirá recabar información y reabrir aquella causa”, aseguró la fiscal Florencia Salas a TN. “El crimen de Gastón está impune y todavía no prescribió”, agregó.

 

La mujer se presentó en la comisaría y confesó el crimen. «Lo hice porque abusó de mi hijo», aseguró.

 

En Lomas de Zamora, una mujer confesó haber asesinado a su esposo y que escondió su cuerpo con cemento dentro del ropero de su habitación.

La señora de 47 años, se presentó en la comisaría y confesó el hecho. “Lo hice porque abusó de mi hijo de 13 años”, aseguró la imputada. Los agentes se trasladaron a la casa y encontraron los restos de la víctima, enterrados y en estado de descomposición.

Gilda Rosalía Acosta Duarte confesó que cometió el crimen en diciembre: “Maté a mi pareja y la puse en un ropero con cemento”.

Una vez ingresado a la casa, los policías encontraron en el centro de la habitación de la pareja un ropero de tres puertas tumbado en el piso y tapado con una tela. Al lograr abrir el mueble, descubrieron el cuerpo del hombre, identificado como Richard Alejandro Sánchez Escobar, de 28 años.

La pareja de la víctima, quedó detenida acusada de “homicidio”. Por su parte, fuentes policiales informaron que en la Comisaria de la Mujer y Familia no hay antecedentes denuncia abuso sexual, en relación al hijo de imputada. Tampoco hay registros de denuncias entre Duarte y Escobar.

El presunto homicida aseguró en un principio que la joven había resultado herida durante un asalto.

 

El lunes por la madrugada en Ingeniero Budge, Carolina Ledesma fue asesinada producto de un disparo en el abdomen por parte del novio Ángel Andrada.

Andrada, de 28 años, fue hasta la casa de la víctima y le contó a su suegra que su hija había sufrido un robo y que estaba herida, en su casa. El hombre acompaño a su pareja y suegra al hospital pero una vez confirmada la noticia de la muerte de la joven de 21 años, desapareció.

A raíz de las investigaciones para esclarecer lo que sucedió y la principal hipótesis, Ledesma, embarazada de dos meses, en realidad era amante de Ángel y ésta le disparó en el abdomen después de que ella le contara sobre el embarazo. Es que el presunto homicida ya tenía una pareja “oficial” estable, y mantenía una doble vida.

Además, se supo que Andrada había sido padre 24 horas después del ataque a Carolina, y cuando efectivos policiales acudieron al hospital para detenerlo, el sospecho no acudió al parto.

Sin embargo, en las primeras horas de este miércoles, el joven de 28 años fue finalmente detenido. Se encontraba en el interior de una pizzería ubicada en la calle Virgen de Itatí, entre Saladillo y Montiel, en Lomas de Zamora.

Por su parte, Carolina tenía otros dos hijos, producto de una relación anterior. Tanto sus amigas como familiares inundaron las redes sociales con mensajes de cariño y un pedido de justicia. Además, divulgaron la imagen del principal sospechoso por el homicidio.