Guillermo Luquin estaba envuelto en sábanas en su domicilio. Se descarta la hipótesis del robo.

 

El domingo, el diácono de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora Guillermo Luquín fue encontrado muerto en su casa de Temperley.

La principal sospecha de los investigadores es que se trató de un asesinato. Es que, cuando el personal de la comisaría 8va. el interior de la casa no se encontró ningún ambiente revuelto y, según el Eduardo Nicolás Luquin, sobrino del diácono, tampoco había faltantes.

El párroco, de 52 años que, además se desempeñaba como empleado del Banco Provincia de la ciudad, no había asistido el domingo por la mañana a la misa y fue su sobrino de 22 años el que encontró el cadáver en la habitación de su casa.

La víctima presentaba una profunda herida cortante en el cuello y estaba envuelto en las sábanas de la cama, mientras que en la casa no había señales de ingresos forzados o del robo de elementos de valor.