El cuerpo de Camila López fue exhumado para una reautopsia en busca de heridas de arma de fuego, informaron fuentes con acceso a la causa.

 

En la morgue de Lomas de Zamora, comenzó la reautopsia al cuerpo de una de las víctimas en la persecución donde hubo tiros y un posterior choque en San Miguel del Monte y terminó con la vida de cuatro jóvenes.

Se trata del cuerpo de la adolescente de 13 años Camila López en el que se buscará heridas de arma de fuego, informaron fuentes con acceso a la causa.

Camila López, una de las víctimas de la masacre de San Miguel del Monte

Margarita Jarque abogada de la familia explicó a Télam que para la exhumación y “reautopsia” que fue ordenada el lunes por la jueza de Garantías de La Plata, Marcela Garmendia, designaron como perito de parte a la licenciada en Psicología especializada en Medicina Legal Virginia Creimer, quien intervino en otras causas resonantes.

Según señaló la letrada, el objetivo de esta diligencia es determinar si Camila presentaba una herida de bala producida por los policías que participaron de la persecución. El cuerpo será sometido a una revisión con Rayos X en la Asesoría Pericial de Lomas de Zamora que funciona junto a la morgue judicial dentro de los tribunales de Banfield, ubicados en el cruce de Larroque y Camino Negro.

Las sospechas se basan en que la autopsia original a la adolescente fue practicada por médicos de la Policía bonaerense, mientras que las de los otros tres fallecidos las realizó Gendarmería Nacional, que sí detectó un tiro en una de las víctimas varones.

 

La autopsia arrojó que había restos de un insecticida en su estómago. 

 

La autopsia de Gisella Solís Calle, odontóloga que estuvo desaparecida durante 14 días en La Plata confirmó que la mujer murió por envenenamiento.

El resultado complementario determinó que en el estómago de la profesional había uno de los componentes del veneno que tenía en su poder su pareja cuando se suicidó, informaron a Télam fuentes judiciales.

“Tenía en su estómago componentes de un insecticida que coincide con el que le encontraron en poder de Abel Casimiro Campos, pareja de la víctima, cuando se suicidó de un tiro”, señalaron.

Según explicaron, el resto del pesticida podría haberse disipado por el cuerpo como ocurre con ese tipo de productos. Existen dos indicios de que la muerte fue provocada por el mismo veneno. ​Uno es por la propia sustancia encontrada en el estómago de la víctima, y el otro es la “poca fauna cadavérica” hallada en los restos de la mujer.

Las fuentes judiciales, señalaron que cuando el cadáver tiene algún tipo de sustancia que retrasa la descomposición natural y aleja todo tipo de fauna. Si el cuerpo se hubiera hallado unos días más tarde, “probablemente ya no se hubiera encontrado nada de ese producto, porque es una sustancia que tiende a desaparecer”.

En este contexto, sólo resta conocer el resultado de los análisis de las vísceras, en manos de peritos del laboratorio de la Procuración, pero la fiscal Ana Medina a cargo de la causa, tiene elementos para confirmar que la causal de la muerte fue por envenenamiento.

“Si bien todavía quedan algunos elementos, ya se puede afirmar que no murió por muerte natural y que fue un homicidio”, confiaron las fuentes.

 

Son los resultados preliminares de la autopsia al cuerpo de Gissella Solís Calle que fue encontrado enterrado en Villa Elisa.

Luego de más de tres horas de trabajo, los expertos no pudieron determinar cuál fue la causa de muerte de Gissela Solís Calle por lo que se deberá esperar el resultado de los exámenes toxicológicos.

A la mujer la habría asesinado su pareja, Casimiro Abel Campos (54), tras una discusión que mantuvieron en la casa de la profesional, en Berisso. Esa era la principal hipótesis de la investigación este martes, tras el hallazgo del cuerpo en un descampado, 13 días después de su desaparición.

La hipótesis del envenenamiento se consolidó el martes con el informe preliminar de la autopsia: “Sin signos de asfixia”; “no hay marcas de defensa o de ataque”; “no hay causal de muerte evidente”, dice el parte enviado desde la morgue judicial. Será necesario un informe histopatológico y toxicológico para confirmar la modalidad que usó Campos para el crimen.

Los médicos confirmaron que la adolescente, de 17 años, no fue violada y que la asfixiaron.

La autopsia de Agustina Imvinkelried, la adolescente de 17 años que fue asesinada cuando salió de un boliche de la localidad santafesina de Esperanza, reveló que la víctima intentó defenderse antes del crimen. Según los resultados del estudio, tenía marcas en las manos y los brazos que constatarían esta hipótesis. A su vez, confirmaron que no fue violada y que el femicida la asfixió con las manos.

Según informó TN, el Cuerpo Médico Forense de Santa Fe, que ya pidió estudios complementarios, registró que la joven tenía «muy dañada» la cara, ya que el asesino la golpeó con mucha fuerza, sobre todo en los ojos.

También se confirmó que Agustina fue semienterrada con vida y agonizó antes de morir: encontraron tierra en los pulmones.

El principal sospechoso del femicidio, Pablo Trionfini, habría estado en dos oportunidades en la escena del crimen, un descampado a 300 metros del boliche en donde vieron por última vez a la adolescente. Primero, en el momento en el que asesinó a la víctima. Y después, cuando intentó enterrar el cuerpo.

Los estudios complementarios de la autopsia de la periodista y legisladora revelaron lo ocurrido en los 20 minutos fatales de la endoscopía y cómo se intentó salvarla.


A más de dos meses de la muerte de Débora Pérez Volpin, los estudios complementarios de la autopsia revelaron qué pasó en esos 50 minutos que transcurrieron entre el ingreso al quirófano y el fallecimiento de la periodista y legisladora porteña.

El informe, revelado por Clarín, cuenta con una “secuencia fáctica de los hechos” durante la video endoscopía digestiva alta (VEDA) que se hizo Pérez Volpin.

“17:20 horas se da inicio al procedimiento instrumental endoscópico. Tiempo en el que se produce una solución de continuidad por efracción de la mucosa esofágica (cara anterior a 4,5 cm. por debajo de la orquilla epiglótica). Pasaje de gas al mediastino con neumomediastino, neumopericardio y neumotórax bilateral”.

Esto significa que se produjo una lastimadura en la superficie del esófago que hizo que el gas ingresara al corazón y al mediastino.

“Le sigue la infiltración gaseosa por barotrauma de planos musculares y subcutáneos de tórax. Se produce una desaturación de 99% a 90% advertida por la anestesióloga. Efisema subcutáneo ascendente de tórax, cuello y cara. Aumento de presión de la vía digestiva que produce efracciones múltiples de la mucosa gástrica por distensión, pasaje de gas a la cavidad conformando un neumoperitoneo”.

Acá se describe el trauma generado por la presión del gas.

“En ese tiempo se produce la infiltración hemorrágica del epiplón menor. Líquido serohemático libre en cavidad peritoneal (200 ml.) por pasaje desde el estómago lesionado, siguiendo la vía de pasaje que lo hiciera el gas. Evolución al paro cardiorrespiratorio a las 17:25 horas. Se inicia RCP, aumentando la presión en el tracto digestivo, sin respuesta a maniobras básicas y avanzadas. Se constata el fallecimiento a las 18:15 hs.”

Tras los detalles de la muerte de Pérez Volpin, se enumeraron los intentos por salvarla:

“Se inician maniobras de reanimación avanzadas que incluyeron drogas vasoactivas (adrenalina y atropina, dexametasona 8 mg) ventilación con máscara facial con oxígeno al 100% y masaje cardíaco. Se da de inmediato la alarma al equipo de cardiología y UTI, quienes colaboran en la reanimación”.

“Se decide realizar intubación orotraqueal, que no resulta factible por alteración de la anatomía, colocándose una máscara laríngea, obteniéndose adecuada ventilación y recuperación de la oximetría (99%). Se mantiene las maniobras de reanimación avanzadas, sin lograr recuperación de ritmo cardíaco (se mantuvo en asistolia durante toda la reanimación), hasta las 18:15 hs. momento en que se decide suspender las maniobras, constatándose óbito”.

El informe revela además que las chances de sufrir una perforación en el esófago en estos procedimientos son muy bajas: “El riesgo de perforación que se ha publicado en la última década con endoscopia flexible es del 0,006% al 0,06%”.

Cuando sucede, sin embargo, puede ser fatal: “Las perforaciones esofágicas han sido reconocidas desde hace mucho tiempo como la causal de altas tasas de morbilidad y mortalidad”, sostiene el estudio.

El Cuerpo Médico Forense señala que el fallecimiento de la periodista tiene “relación directa a una perforación instrumental del esófago” y posterior ingreso de aire.

El informe final de la autopsia de la periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin detalló las causas por las que falleció en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo mientras se realizaba una endoscopía el 6 de febrero de este año.

El escrito elaborado por el Cuerpo Médico Forense señala al comienzo: “Las causales de fallecimiento de Débora Denise Pérez Volpin están en relación directa a una perforación instrumental del esófago torácico, seguido de insuflación que provocaron: neumomediastino, neumopericardio, neumotórax bilateral y enfisema subcutáneo de cara y cuello”.

El informe aclara que “no se han detectado patologías preexistentes de causas: inflamatorias, infecciosas, vasculares y/o neoplásicas, idóneas para producir o contribuir con la muerte”, dato que contradice algunas declaraciones que llegaron desde el sanatorio tras el fallecimiento de Pérez Volpin.

La autopsia reveló finalmente que “el tiempo de sobrevida, luego de producido el barotrauma, se estima en menos de 10 minutos”. Y concluye: “se trata de una muerte violenta”.

Se conocieron algunos datos de los resultados que se presentarán oficialmente esta tarde que revelan cómo murió la periodista y legisladora.

Según adelantó Clarín, una perforación en el esófago combinada con el suministro de aire durante la práctica de la endoscopía resultaron factores decisivos en la crisis que sufrió Débora Pérez Volpin y que finalmente desembocaron en su muerte. Esto se desprende del informe definitivo de la autopsia, del que trascendieron algunos datos aunque se presentará oficialmente en la tarde de este miércoles.

Según la información trascendida, el estudio de anatomía patológica practicado sobre el cuerpo de la periodista confirma una perforación en el esófago a cinco centímetros del hueso hioides. Tras la perforación, el aire del endoscopio provocó un enfisema subcutáneo, es decir, una condición ocasionada por la penetración de aire en los tejidos subcutáneos. El aire también llegó al tórax y a la cavidad peritonea.

Fuentes del caso indican que se deberá investigar una posible «cadena de errores médicos» que podrían haberse iniciado incluso antes de la internación en la Trinidad de Palermo.

La familia de la periodista fallecida el martes 6 de febrero de este año ofrecerá una conferencia de prensa este miércoles a las 15 horas en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Los estudios histopatológicos podrían demorar varios días, según informaron fuentes judiciales. Estas pruebas son fundamentales para determinar cómo murió la periodista y legisladora nacional.

En un principio, se había anunciado que los resultados finales de la autopsia se conocerían este viernes 16 de febrero, sin embargo, fuentes judiciales confirman que los resultados no estarán listos. Restan un estudio microscópico y el histopatológico.

Fuentes cercanas a la investigación confirmaron a Será Justicia que “hubo un error de interpretación. Al parecer tienen que pasar unos días desde que se extraen  los tejidos antes de poderse analizar. Probablemente la semana que viene estarán listos”. La misma fuente agregó que los resultados “van a decir la antigüedad de las lesiones”.

Por otro lado se informó que los resultados del microscópico probablemente se conozcan mañana.

Para avanzar con la causa hay que tener en cuenta que las declaraciones indagatorias al endoscopista y la anestesista recién se podrán realizar cuando se conozcan los resultados finales de la autopsia.

Los peritos notaron lesiones en la zona donde se realizó la endoscopía. Faltan exámenes para determinar si hubo influencia de la anestesia en el paro cardiorrespiratorio.


Peritos que formaron parte de la autopsia del cuerpo de la periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin, hallaron perforaciones en su esófago y estómago, zona donde se le realizó la endoscopía que terminó en su fallecimiento.

Los hallazgos fueron realizados en la morgue judicial desde la madrugada del miércoles hasta las 21. En una primera instancia se revisó el estado de los órganos vitales y la parte «más visible», que no requieren exámenes.

Para poder determinar si la anestesia tuvo algo que ver en el paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida de Pérez Volpin, los médicos forenses tendrán que realizar otros estudios y extracción de sangre.

La causa fue caratulada como «homicidio culposo» y está a cargo del juez Gabriel Ghirlanda y de la fiscal Nancy Olivieri. La legisladora por Evolución será velada desde las 12 en la Legislatura Porteña.