Tras una investigación de dos años, se indicó que “no hay pruebas” para hablar de una manipulación de las elecciones de 2016.

 

Tras una investigación de dos años, la Justicia de Estados Unidos concluyó que no hay elementos probatorios de conspiración entre el equipo de campaña del presidente Donald Trump y Rusia durante las elecciones de 2016.

“La investigación del fiscal especial no demostró que la campaña de Trump ni nadie vinculado con ella conspirara o se coordinara con Rusia para influir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016”, explicó el fiscal general de Estados Unidos, Bill Barr, sobre el trabajo del fiscal especial Robert M Mueller.

Mueller comenzó en mayo de 2017 su investigación, que también examinó las finanzas de Trump y la posibilidad de que el presidente pueda haber obstruido la Justicia, e imputó a 34 personas, incluidos seis exasesores del mandatario.

La semana pasada, la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó de manera unánime a favor de que se haga público el informe de Mueller, y el propio Trump afirmó que no le importa que el documento se desclasifique. “Que salga a la luz. Que la gente lo vea”, aseguró el mandatario, sobre la investigación que calificó de “caza de brujas” e “ilegal”.

El trabajo de Mueller terminó en cargos contra el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, y la mano derecha de este, Rick Gates; y contra un ex asesor del entonces candidato republicano, George Papadopoulos. También fueron imputados el exabogado de Trump, Michael Cohen; su primer asesor de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, Michael Flynn; y el ex colaborador del presidente, Roger Stone.

De los 34 sospechosos imputados, 26 son de nacionalidad rusa, y Mueller también golpeó a tres compañías de Rusia, entre las que figura Internet Research Agency, acusada de lanzar “una guerra informativa” en las redes sociales para dividir a la sociedad estadounidense.

 

En tanto, Francia se sumó a los países que repudian el gobierno “ilegítimo”. “Europa apoya la restauración de la democracia en Venezuela”, señaló el presidente Emmanuel Macron.

En medio de los reclamos en Venezuela, el Gobierno presidido por Nicolás Maduro sigue recibiendo apoyo y rechazo de los países del mundo.

En las últimas horas, China y Rusia expresaron su apoyo el líder chavista y criticaron la “injerencia” estadounidense, luego de que la Casa Blanca reconociera al autoproclamado presidente del país petrolero, Juan Guaidó.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China aseguraron que Pekín “apoya los esfuerzos del Gobierno de Venezuela para mantener su soberanía, independencia y estabilidad”.

En tanto, Rusia denunció la “usurpación del poder” por la oposición venezolana. “Consideramos el intento de usurpación del poder en Venezuela (…) como una violación del derecho internacional”, declararon desde el Ministerio de Exteriores ruso. “Nicolás Maduro es el jefe de Estado legítimo”, reafirmaron.

Hasta el momento, Maduro ya recibió el apoyo de Turquía, México, Uruguay, Bolivia, Cuba, Nicaragua y El Salvador.

Por su parte, en contra punto de la tensión que se vive en el país bolivariano, el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que “Europa apoya la restauración de la democracia” en Venezuela “después de la elección ilegítima de Nicolás Maduro en mayo de 2018”, y elogió “la valentía de centenas de miles de venezolanos que caminan por su libertad”.

Bajo esa misma sintonía, Estados Unidos y otros países del continente, como Argentina, Canadá, Brasil, Colombia, Panamá, Perú, Ecuador, Costa Rica, Guatemala o Paraguay expresaron su respaldo a Guaidó.

La funcionaria sostuvo que Argentina era solo un eslabón de la red de narcotráfico que utilizaba el correo diplomático ruso.


La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, celebró la detención del empresario ruso Andrei Kovalchuk, conocido como el «El Señor K» que movía droga desde la embajada rusa en Argentina hacia Moscú.

Bullrich reveló que la droga llegaba desde Colombia y que la embajada de Buenos Aires era sólo un eslabón de la red que movía decenas de millones de euros en mercancía ilegal.

“Consideramos que, con la detención del Señor K, la red que operaba en la embajada argentina estaría desarticulada porque su base fundamental era Rusia”, comentó la ministra a Todo Noticias.

Kovalchuk fue detenido este viernes en Berlín y se tramitará su extradición hacia Rusia. En total, hay tres detenidos en Moscú, dos en Argentina y Kovalchuk que todavía permanece en Alemania.

Las 12 valijas de cocaína. En total había 389 kilos de droga.

El empresario había viajado varias veces a Argentina y fue señalado como quien ponía el dinero para filtrar cientos de kilos de cocaína en el correo diplomático entre la embajada rusa y su sede en Moscú. La denuncia había sido hecha un año atrás el embajador ruso en Argentina, Víctor Koronelli.

El teléfono del empresario con sede en Hamburgo fue intervenido por Gendarmería y allí se pudo desentrañar el plan que se llevó a cabo el mes pasado y que terminó con la incautación de 389 kilos de cocaína repartidos en 360 paquetes dentro de 12 valijas que se encontraban en la escuela de la Embajada en el país. El cargamento fue valuado en 50 millones de euros.

Días atrás, y desde la clandestinidad, Kovalchuk había negado las acusaciones y acusó a las autoridades argentinas de querer incriminarlo con pruebas falsas.

 

Se trata de Mijail Popkov, quien ya cumple prisión perpetua por 22 asesinatos y ahora la justicia de Siberia lo acusó formalmente de 60 nuevos homicidios.

El tribunal de la región siberiana de Irkutsk acusó formalmente de 60 nuevos homicidios a Mijail Popkov, que ya cumple prisión perpetua por otros 22 asesinatos y que de ser hallado culpable se convertirá en el mayor asesino de la historia de Rusia al menos en un siglo. La prensa lo apodó el «Maníaco de Angarsk» por el nombre de la ciudad en la que perpetró la mayor parte de sus crímenes.

El asesino serial tiene 53 años fue policía activo hasta 1998 y fue hallado culpable de 22 asesinatos en 2015, dónde se comprobó que entre 1994 y 2000 asesinó a esa cantidad de mujeres en Angarsk, una localidad de poco más de 230.000 habitantes en la región de Irkutsk.

Según publica una nota de Clarín, Popkov explicó que recorría de noche las calles de la ciudad en un coche -muchas veces el oficial de la policía-, ofrecía a mujeres que se encontraba por el camino llevarlas a casa y luego sólo «castigaba» a aquellas que aceptaban tomarse una copa con él.

Los cadáveres de casi todas las víctimas, con edades comprendidas entre los 17 y 38 años, fueron encontrados desfigurados y con señales de violación en cementerios, cunetas y zonas boscosas próximas a Angarsk.

Al ingresar a prisión el asesino presumió ante sus compañeros de celda de «haber matado a más gente que Andréi Chikatilo», considerado hasta ahora el mayor asesino en serie en la historia de Rusia y la Unión Soviética, con 53 homicidios demostrados por la Justicia.