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Un hombre volvió de Miami con coronavirus y quedó detenido por ocultarlo: sancionarán a la aerolínea

La directora de Migraciones explicó que para subir a un avión hay adjuntar un PCR negativo y la aerolínea no se lo pidió al pasajero. Santiago Solans Portillo, quien viajó a Estados Unidos para vacunarse, puede recibir una pena de entre tres y quince años de prisión: podría ser indagado hoy por el juez federal Federico Villena.

Luego de la detención de Santiago Solans Portillo, el pasajero que volvió de Miami y ocultó que tenía coronavirus, la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano, informó que sancionarán a la aerolínea por haberlo dejado embarcar de forma irregular, “ya que el PCR es requisito obligatorio para permitir el ingreso al país”.

Según explicó la funcionaria, para subir a un avión hay que llenar una declaración jurada y adjuntar un PCR negativo y American Airlines no lo hizo.

Cuando esta persona bajó del avión en Ezeiza pasó por una cámara que instaló Migraciones que detecta que tiene 38° de temperatura. Se lo separa, se llama a Sanidad de fronteras y a la PSA. Cuando se lo indaga, él empieza a contar que el PCR en Miami le había dado positivo, que se había ido a vacunar y que creyó que por eso tenía Covid, y que después fue a un médico que le dio un certificado que no tenía síntomas”, informó Carignano.

Según se supo, en Estados Unidos el joven ya había sido detectado con coronavirus. Así figura en el informe del laboratorio Noemi Health, con fecha del 30 de abril. Pero Solans Portillo decidió omitir esa información para abordar el avión en el que viajaron 258 personas y 12 tripulantes.

Por su parte, el juez federal Federico Villena podría indagarlo hoy al joven de 29 años, aunque sin apuros, ya que el magistrado espera varios informes, entre ellos si hubo algún otro pasajero contagiado, pero sobre todo necesita establecer una cuestión de horarios.

El joven, que había viajado a Miami para vacunarse y ahora afronta un proceso penal de gravedad, está actualmente con una detención morigerada, por la pandemia, en un hotel porteño, tiene un policía en la puerta y desde ya que no puede salir.

El delito que se le imputa prima facie es la violación del artículo 202 del Código Penal que determina que “será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años, el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas”.