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La carta de Valenzuela a Kicillof para incluir al Conurbano en el programa nacional de reducción de aportes

El intendente de 3 de Febrero sostiene que las empresas de la región “hacen un esfuerzo enorme para sobrevivir, ser competitivas y exportar, a pesar de las altas cargas tributarias, la enorme volatilidad macroeconómica y cambiaria y la permanente litigiosidad laboral”.


Según datos del INDEC, la pobreza se disparó al 42% a fines de 2020, el nivel más alto desde 2004 y equivalente a 19 millones de personas, de las cuales 4.700.000 son indigentes.

Al analizar la situación en los partidos del conurbano bonaerense el cuadro es más crítico: la pobreza llega al 51% de las personas, de los cuales el 15,2% es indigente.

El intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, preocupado por la situación, le propuso a través de una carta al gobernador de la Provincia, Axel Kicillof, la inclusión del Conurbano en el programa nacional de reducción de aportes para los nuevos empleos, luego de conocerse el número de la pobreza en la provincia de Buenos Aires en el último trimestre que son los peores del país incluso por encima de los del NOA y el NEA.

Valenzuela pidió incentivos similares para las Pymes del mayor aglomerado urbano del país. “Estas medidas tienden a favorecer la creación de trabajo y por ende a aumentar la capacidad de resolver la pobreza, justamente donde es más necesario hacerlo”, expresó.

El intendente destacó que las empresas de la región “hacen un esfuerzo enorme para sobrevivir, ser competitivas y exportar, a pesar de las altas cargas tributarias, la enorme volatilidad macroeconómica y cambiaria y la permanente litigiosidad laboral”.

El mandatario municipal también dijo sobre la situación socioeconómica de la provincia: “Es frustrante ver, como bonaerenses, que se crean regímenes de apoyo a la producción y al trabajo que nos dejan afuera cuando tenemos una inmensa proporción de nuestros habitantes desempleados o viviendo de changas o trabajos de bajísima productividad”. Y concluyó: “Debemos poner los incentivos donde hay más pobreza crónica, porque la única forma de combatirla genuinamente no es a través de los planes sociales sino de la creación de trabajo privado”.

La Carta completa de Diego Valenzuela a Axel Kicillof:

Tengo el agrado de dirigirme a usted con relación al «Régimen de Promoción de Generación de Empleo en el Norte Grande, creado por el PEN mediante el Decreto N 191/2021 recientemente. Como es de su conocimiento, este régimen establece una reducción de hasta el 80% de las contribuciones patronales para los nuevos empleos que se creen en el sector manufacturero en las 10 provincias argentinas que conforman las regiones del NOA y NEA, a las que posteriormente se sumó San Juan. En buena hora se decide avanzar en una medida adecuada para generar empleo privado, incluso es positivo que se establece un incentivo a le contratación de mujeres y minorías.
Los argumentos que justifican esta medida, según se desprende de los propios considerandos del Decreto, tienen que ver con aspectos (i) geográficos (compensar las desventajas derivadas de la gran distancia de estas provincias respecto de los principales centros de consumo, especialmente en un país donde los costos logísticos son muy relevantes), (ii) demográficos (detener la emigración de sus habitantes) y muy especialmente, (iii) socioeconómicos (achicar la brecha de desarrollo entre esas regiones y el resto del país y reducir la fuerte inequidad que padecen esas provincias, tanto en términos de pobreza y necesidades básicas insatisfechas (NBI) como de condiciones laborales).
Está claro que el beneficio otorgado a las provincias del Norte Grande se justifica en el atraso relativo que presentan esas regiones respecto del resto del país. La reducción de la pobreza, la mejora de las condiciones laborales, la disminución de las brechas de acceso a trabajos formales, la igualdad de género, entre otros objetivos que se plantea este régimen, son sin duda un deber moral de toda política pública. Pero estas situaciones, como usted bien conoce, también están presentes en el Conurbano Bonaerense, incluso con mayor intensidad. Cabe entonces preguntarse si no corresponde dar estos mismos incentivos a las PyMEs de este aglomerado. Mi respuesta es decididamente sí; porque estas medidas tienden a favorecer la creación de trabajo y por ende a aumentar la capacidad de resolver la pobreza, justamente donde es más necesario hacerlo. No necesito ahondar en los enormes déficits que tiene el Conurbano desde el punto de vista habitacional, de infraestructura y por supuesto de pobreza. Sabemos que esta región es la que alberga la mayor cantidad de pobres del país, en valores absolutos y también en términos relativos. Nuestros índices de pobreza superan a los del NOA y el NEA.
La misma situación se da en el mercado laboral. El Conurbano tiene niveles de desocupación y subocupación que no solo son superiores a la media del país sino también a lo de las regiones beneficiadas por este régimen. En la última medición del INDEC, el desempleo en los partidos del GBA llegó al 14.1%, y duplicó el desempleo del NOA (7.2%) y el NEA (5.8%).

De más está agregar que en el Conurbano se concentra una parte muy significativa de la actividad industrial y del empleo de la Argentina. En el 2019, unas 312.000 personas trabajaban de manera formal en la industria, más de la mitad de ellas en pequeñas y medianas empresas (55.8%) (Ministerio de Trabajo, OEDE). Y este empleo coexiste con altos niveles de informalidad laboral, especialmente en las unidades productivas más pequeñas.
Las dificultades para crear empleo privado en el país tienen larga data. Este es quizás el más grave de nuestros problemas. Pero en un contexto de caída del empleo industrial, el Conurbano ha tenido un desempeño más negativo que el NOA y el NEA. Entre 2011 y 2019 el empleo registrado en el sector manufacturero se redujo un 8.5% en el país (algo más de 100 mil puestos de trabajo). En el Conurbano la baja fue superior al 10%, en tanto en el NOA cayó el 7% y en el NEA se mantuvo estable.
Está claro que al Conurbano le está costando crear empleo privado más que al resto de las regiones. Y es justamente es allí donde está la mayor parte de las Pymes, que con esfuerzo sobrellevan los altibajos de la economía argentina y ahora también la pandemia.
En función de estos argumentos, y como representante de los habitantes de uno de los distritos más industrializados del Conurbano (y también de la provincia), le solicito tenga a bien peticionar ante el Poder Ejecutivo Nacional para que los municipios del GBA sean incluidos dentro de este nuevo régimen.
Entendiendo que en el Conurbano no se verifican los dos primeros puntos (geografía y demografía) y que además el tamaño del esfuerzo fiscal de afrontar un régimen de este tipo sería mayor en este aglomerado que en el NEA y el NOA, proponemos que el Conurbano sea incorporado pero con beneficios más acotados que los previstos para el Norte Grande.
Si queremos bajar la pobreza, urge crear más empleo. Nuestras empresas hacen un esfuerzo enorme para sobrevivir, ser competitivas y exportar, a pesar de las altas cargas tributarias, la enorme volatilidad macroeconómica y cambiaria y la permanente litigiosidad laboral. Es frustrante ver, como bonaerenses, que se crean regímenes de apoyo a la producción y al trabajo que nos dejan afuera cuando tenemos una inmensa proporción de nuestros habitantes desempleados o viviendo de changas o trabajos de bajísima productividad. Debemos poner los incentivos donde hay más pobreza crónica, porque la única forma de combatirla genuinamente no es a través de los planes sociales sino de la creación de trabajo privado. Sabemos que resolver este problema requiere de un esfuerzo enorme que excede el alcance de las medidas de este régimen, pero pensamos también que estos incentivos van en la dirección correcta y no podemos dejar afuera de ellos al principal aglomerado industrial del país y al distrito con más pobres de la Argentina.

Esperando contar con su apoyo, lo saludo muy atentamente,